Matate de un techo!

Tuesday, September 13, 2005

Van Dam

Bueno, sera mi primer escrito, asi que hare lo posible por no shit-earla....

No soy una persona que le agrade el sudor y estar pegosteoza, por lo tanto, no exersice-
pero
me remotare a unos cuantos años atrás, quizá mas de 10
desde que tengo uso de razón ( y les aseguro, esto no fue hace cinco minutos) mi hermana y yo imitabamos los finales y algunas partes importantes de las peliculas, asi como dialogos, todas, y hablo de TODAS habidas y por haber...

Casarse esta en griego...terminamos bailandopolka o no se que diablos como aquellas personas extrañas
Fantasia...Queria ser la hipopotamo con su tutu, solo logre engordar
Matrix... solo nos fuimos de espaldas
Kun Pao... Choosen one, uuuuiii, im comming.
Y un sin fin mas....
Pero ayer, mi hermana no estaba, y comprobe que aun solas podemos seguir la tradicion, pero esta vez, la meditación de van dam llego demasiado lejos......................

Alguien puede enseñarme Kung fu o tai chi?
URGEME!!!

Por lo pronto hare posiciones estupidas y patadas baratas que solo me ayudarían a hacer llorar a un asaltante.

Desde lo mas lejano de la tierra y la gente común;
Paty Padilla, desde la guarida padilla

Sunday, September 04, 2005

multitiempos

Apenas cerré la puerta al despedirme de ti y unos segundos después sonó el timbre. Abrí y allí estabas. Dijiste que regresaste por que tuviste un pleito con tu hermano así que nos fuimos a un barecillo de mala muerte con una fachada de madera podrida e interiores en azulejos blancos al estilo carnicería (que rayos?). Estuvimos allí un rato...
Como es usual, empezaste de fastidioso con tu caralarga así que, enojada, salí de allí tomando el primer camión que me llevara a casa. Parecía un dirigible.
Dentro había un matrimonio aburrido y estirado con un niño vestido con pantaloncillos y corbatita. Éste empezó a quejarse de que el niño de a lado le pegó en la cabeza (con lagrimas de cocodrilo como si en verdad le doliera) y sus padres empezaron a regañar al otro pequeñín, cuyo cabello era una maraña y sus mejillas tenían manchas de dulce. Yo (como ya tenía mi mecha prendida) les reclamé a aquellos idiotas.

-Que les pasa? Los niños así juegan. No lo hizo con mala saña ni tampoco tan fuerte como para que su niñita se ponga de chillón- les dije. Los estirados me regalaron miradas de pocos amigos.

Pedí la parada al chofer (ya debía bajarme) y al parecer tampoco le agradé mucho ya que en vez de frenar aceleró y se detuvo bastantitas cuadras mas delante.
Bajé y miré a todos lados. No tenía la más mínima idea de donde diablos estaba. Parpadeé y de pronto aquí estoy, parada en la avenida hacia mi casa. Supongo que fue todo un sueño… o solo la parte de los estirados? No sé si estoy de ida o de regreso… acudí a mi cita? O apenas voy?
Corrí hacia donde habían unos niños jugando (para preguntarles la hora) pero enseguida se metieron a su casa asustados. Una viejita enojada se asomó por un hoyo en la puerta de madera

- que quieres ahora!?- me preguntó
- no entiendo… que quiere decir?- …. (¿?)
- ya estuviste aquí hace un año! Solo dando lata!
-de que habla? Yo nunca he estado aquí!
- no lo recordarás por que estabas muy ebria para hacerlo. Hace trecientosesentaycinco dias exactamente estabas tirada durmiendo junto a los excrementos del perro. Tuve que levantarte y bañarte a manguerazos.
- (aquí es cuando lloro) Pero si yo nunca me he puesto ebria!!!
- jajaja… si claro…- se alejó diciendo.


No entiendo… Fui o no a mi cita? Me embriague? Me quedé o me vine? Que año es este?? Necesitaba hablar contigo. No se si te dejé plantado o nos emborrachamos los dos... no se cuando fue eso… o si todavía no es. De tanto lagrimal y nerviosismo no podía respirar bien.
Al mirar a todos lados noté un grupo de hippies que estaban empacando (o desem…) en una pickup y me acerqué a pedirles una tarjeta de teléfono. Uno de ellos, especialmente apuesto sacó su “cartera” tejida con hilos multicolor. Me prestó un pedazo de bolsa de plástico para pan y me dijo que si la metía junto con una fotografía funcionaría como tarjeta (sin costo). Le dije que no entendía y que me acompañara (hasta en un mal momento podía hacerme la coqueta). El tipo era muy guapo y atento, y al parecer yo le gustaba. Aún así no podía dejar de pensar en ti (me gusta más el frío).
Llegamos a un teléfono público e hice tal como me explicó el hippie apuesto (con una fotografía tuya que me acababas de regalar). Dio tono y estuve a punto de marcar tu número cuando de repente contestaste. Colgué pensando que fue un error.

-Está bien! No tienes que marcar, el telefono lo hace solo!- me respondió el hippie.
(Váya! adivina mis necesidades! Que conveniente). Volví a descolgar y dio tono. Contestas.
-bueno…- dijiste con esa voz apática que le ofreces a los desconocidos.
-soy yo! Disculpa! Quería ir contigo, en serio.
-ah sí. En un rato estaré listo. Nos veremos allá.
-Oye! Dime porfavor, que año es este! En que año estamos!?
- …- te quedaste callado y esperé. Sigo esperando y no he colgado el teléfono.
-que año es!? En que año estamos!? Que año es!?..

-quien quiere llevar a pasear al perro? Levántense! Vamos al parque a pasear al perro! – dijo mi papá.


Mira… era un sueño.

Friday, September 02, 2005

Un, dos, tres por mí y por todos mis enemigos imaginarios.

El dia designado desde tiempos inmemoriales llegó finalmente. o mejor dicho, tenía tiempo de haber llegado. El Tan temido y profetizado fin del mundo se desarrollaba en medio de vendavales de pavor, fluidos secrecionales indistintos y compras de histeria.
Los grandes ejercitos primermumdistas eran fulminados en plazos menores a horas.
A cada cual, ya no quedaban mucho que fuesen ajenos a La Gran tribulación, le afectaba esto a su manera.
Felicidades era el nombre de una niña pre-puberta ( a falta de mejor termino para catalogarla en un target market). Desde hace 4 dias, ella solo bebía slurpees sentada dentro de la seccion de juegos infantiles de algún restaurante de franquicia americana (de esos que hacen en serie comida que ni siquiera es del país de origen del duuño de la franquicia). Su paradero no le ocupaba a sus padres, ni a quienes alguna vez trabajaron en tal restaurante, ni mucho menos al dependiente que se rehusó a aceptar el pago del slurpee por estar reuniendo la mayor cantidad de bolsas de croquetas para perro y revistas sensacionalistas que pudiera llevar en su patética huida.
Entonces, pues, Felicidades estaba sentada viendo el cielo, como era zurcado por jinetes, angeles y cretauras inescrutables.

El jinete de la muerte, paseaba llenándose con el hondo horror general, con gran satisfacción, cuando reparó, desde el cielo en donde iba jineteando, en el par de neutros pero inevadibles ojos de Felicidades mientras ella sorbía ruidosamente el fondo de su vaso.
El jinete descendió y preguntole a la niña su nombre; Ella se lo dijo.
El jinete continuó intrigado, luego de un silencio, cuestionando a la niña el porque ella no corría victima del estupor, como todos los demás. La niña respondió que no sabía de lo que el jinete hablaba. El jinete, paciente pero un poco consternado, explico a Felicidades los pormenores de su labor y los acontecimientos que les rodeaban. Entonces, La chica sin estar segura porqué, le preguntó:

-¿Y si no?-

El jinete respondiole: ¿y si no que?.
Felicidades explicó al jinete que le retaba a una apuesta por el destino de lo que quedaba del mundo, a un juego de billar (quizas fue ingenuidad, quizas ni dios mismo lo sepa).

El jinete ayudó a Felicidades a montar en su caballo y se movilizaron hacia el billar mas cercano. Al llegar, el jinete tuvo que dejar afuera a su caballo, pues no se aceptaba la entrada con mascotas ni alimentos a este lugar.
Jinete y muchachita comenzaron un partido que aunque rue mas bien reñido, no duró mucho y que Felicidades perdió al no introducir la ultima esfera en el lugar que había vaticinado (reglas son reglas); De cualquier manera, el jinete, tomó el sgte. turno y colocó las piezas en el lugar esperado.

-¿Dos de tres o que?- preguntó sonriente Felicidades, mas porque había disfrutado el juego que porque le interesara salvar al mundo.

El jinete sonrío un poco admirado y un poco conmovido y entre un par de risitas afables dijo:
-felicidades…-
Hizo una pequeña reverencia y se fue volando en su corcel.

Felicidades cruzó la calle hacia la tienda de conveniencia a rellenar su vaso con slurpee. Mientras veía a jinete alejandose cada vez, sembrando la muerte a su alrededor.